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sábado, 19 de marzo de 2016

BAJO SOSPECHA 2X10 LA CONFESIÓN



(contiene spoilers)

Muy buen episodio de "Bajo Sospecha" para finalizar la temporada, con el cierre del caso, una gran villana y unas interpretaciones espectaculares de María Botto e Israel Elejalde.

El episodio empieza con Víctor y Alain salvando a Gorka una vez que Victor consigue que Lidia le diga qué es lo que le inyectó  apelando a que su hijo no querría que su madre se pasase toda la vida en la cárcel.

Como en esta serie todo el mundo tiene poderes de curación sobrenaturales (y sino que se lo digan a Casas, aunque eso lo veremos más adelante), Gorka pasa de estar casi muerto a estar como una rosa y Vidal se lo lleva a comisaría para interrogarle.

Una vez allí un policía compañero de Victor de la academia, que no sabe que está infiltrado, le descubre ante Gorka, por lo que a partir de ahí Víctor dejará de aparentar ser simplemente un enfermero e interrogará normalmente (y quien dice normalmente, dice muy agresivamente) a Gorka.
Gorka asumirá todas las muertes y les contará que el doctor Legarra y él tenían montado un sistema, en el que les ayudaban Isabel y Natalia, para conseguir dinero operando a personas sin papeles fuera de horario laboral y a espaldas de doña Adela.

Según Gorka, a Isabel la mató porque le estaba chantajeando para no contarlo y acabar con sus carreras, lo mismo que a Catherine. Belén fue un daño colateral. Estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Además, también se responsabiliza del secuestro de su mujer, algo que hizo para que no sospecharan de él y en el que le ayudó un indigente/drogadicto que fue el que, por una cantidad de dinero, condujo la ambulacia que llevó a Sara hasta la cementera mientras él estaba operando.
Mientras tanto, en el hospital del chunguismo absoluto, tenemos una reunión en la azotea  (uno de los sitios en los que no hay micros) entre doña Adela, Natalia y Legarra.

Doña Adela piensa que Gorka es un débil y le va a contar a la policía todo lo que sabe y les va a arrastrar con él, por eso les dice a Legarra y a Natalia que deben permanecer unidos. Pero Natalia está hasta el gorro (y más desde que ha descubierto que Legarra la engaña con la otra enfermera) y les dice que no se piensa callar más y que porque no sabe quién es el asesino, que sino se lo contaría a la policía.

En paralelo vemos como Leduc por fin ha encontrado la conexión entre el hombre de raza negra, Nelson Diopp, cuyo nombre le dio una fuente anónima (que nosotros sabemos que es Natalia) y Catherine Le Monnier. Tres años antes, recien llegada a España, Catherine sufrió un atraco y Nelson Diopp salió en su defensa, recibiendo una puñalada por ello.
Sin embargo, a pesar de haber establecido la conexión, Leduc sigue bastante perdida en cuanto a qué tiene eso que ver con el caso.

En otro orden de cosas, Casas demuestra tener unos poderes de curación que riéte tú de Lobezno porque no sólo despierta sino que está lo suficientemente bien como para reincoporarse a la investigación después de tener la correspondiente escena emotiva con su hijo en que le vuelve a dar el reloj de su abuelo.

En serio, ¿dos días antes estaba al borde la muerte y ahora se reincorpora al trabajo como si nada hubiera pasado? No me extraña que Víctor sea un temerario. Con esos genes se lo puede permitir. Venga va, aceptamos pulpo como animal de compañía.

Por otro lado, la policía lleva a Sara (que por cierto tiene coartada para todas las muertes) para interrogarla a comisaría y allí se cruza con su marido, con el que pide hablar para que le diga a la policía donde enterró el cuerpo de Catherine (detalle que obstinadamente Gorka se ha negado a revelar).

Tras el encuentro de Gorka con su mujer, Victor (que cada vez está más claro que se le está acabando la paciencia), aprovecha un momento en el que está solo con Gorka en los calabozos para sacar su pistola, apuntar a Gorka y amenazar con matarle a menos que le diga donde está el cuerpo de Catherine (a estas alturas ya todos tenemos claro que Victor es el súmun de la profesionalidad *modo ironía off).

La localización del cuerpo no consigue encontrarla pero se las apaña para que Gorka le confiese lo que realmente pasó, que ya se intuía que no iba a ser exactamente cómo contó en su primera confesión.

En realidad, Legarra y él no tenían montada ninguna de red de operaciones ilegales. Sólo lo hicieron una vez, con Nelson Diopp y porque Catherine se lo pidió como un favor personal. Nelson era amigo de Catherine y le habían detectado un tumor que cada vez iba a peor pero como no tenía papeles ni dinero, no podían operarle de forma legal.

El problema es que Catherine (que al final ha terminado pareciendo Atila, por donde ella pasaba no crecía la hierba) no se informó bien del historial médico de Nelson antes de operarle. Es por esto que no sabía que estaba tomando anticoagulantes debido a una arritmia. Este detalle era crucial pero cuando se enteraron ya no pudieron hacer nada por Nelson que se desangró en la mesa de operaciones.

Una vez muerto Nelson, Legarra, Gorka y el resto deciden ocultar su muerte (algo en lo que les ayudará doña Adela con su chanchullo de enterramientos ilegales) para que nadie sufra las consecuencias. Es entonces cuando Catherine entra en pánico y empieza a liarse parda.
Gorka piensa que Isabel va a delatarles y por eso decide secuestrarla (ayudándose de la escopolamina). Su intención era sólamente asustarla pero se le va la mano e Isabel acaba muerta.

Gorka insiste en que Catherine está muerta y también que mató a Belén, algo en lo que se recrea bastante. Parece evidente que Gorka quiere que Victor le mate, pero cuando éste está a punto de perder el control, aparecen más policías y consiguen reducirle. Eso si, son un poco incompetentes y se dejan la pistola de Víctor en el suelo, algo que aprovecha Gorka para suicidarse cuando los policías se llevan a Victor.

A Leduc casi le da un parraque (en serio, cada vez la entiendo más, menuda panda de incompetentes) porque por culpa de Victor hayan perdido al único testigo de toda la investigación (por no hablar del marrón de que haya muerto en dependencias policiales y utilizando el arma de un policía).  De hecho, Leduc le dice que lo de Victor le supera y que sea Casas el que lidie con todo el asunto.

De todas formas, no todo parece estar perdido ya que a nuestros intrépidos investigadores se les ocurre una idea bastante interesante: Ocultar el suicidio de Gorka y hacerle creer a todo el mundo que ha contado todo. De esta forma, sus complices posiblemente cometan un error que le permita al equipo dar con ellos.

Esto demostrará ser un buen plan ya que gracias a esto pillarán a doña Adela, Legarra y Natalia en una de sus reuniones maquiavélicas en la azotea conspirando para hacer desaparecer pruebas. Aquí Victor se da el gusto de detenerlos a todos.

Por cierto, ninguno de estos tiene ni idea del asunto de la desaparición de Catherine. Vamos, que Legarra ha sido un Red Herring en toda regla (cuando alguien es tan aparentemente culpable en un procedural normalmente suele terminar no siéndolo).

Finalmente, nuestro equipo mixto de investigación terminará dando con el verdadero cómplice de Gorka, que no es otro que su mujer Sara, a la que consiguen relacionar con Matias, el drogadicto que ayudó a Gorka en el secuestro de su mujer, ya que era uno de sus pacientes.

Matias había aparecido muerto poco después del "secuestro" de Sara y una autopsia revela que su muerte se debía a una papelina de heroína a la que habían añadido otra droga. La combinación de ambas drogas resultaba letal.

Además, Matias era justo el paciente que le daba la coartada a Sara para el asesinato de Belén y Catherine (que a estas alturas la audiencia ya sabe que está viva y secuestrada en la cementera donde encontraron a Sara, algo que la policía aún no sabe).

La policía triangula el móvil de Sara en la cementera y Alain y Victor llegan a tiempo de evitar que Sara mate a Catherine.

En comisaría, tras informar a Sara de que su marido se ha suicidado, Casas y Leduc consiguen por fin un relato claro y completo de todo lo que ha pasado, contado de forma totalmente analítica  y desapasionada. Vamos, que Sara es fría, calculadora y una gran villana (y María Botto se ha salido en este papel).

Cuando Gorka mató a Isabel, al llegar a casa, Sara se le encontró totalmente destrozado. Como a medida que pasaba la investigación, Gorka se ponía más y más nervioso (Sara repite la teoría de doña Adela de que Gorka es débil), a Sara se le ocurrió la idea de fingir su secuestro para que las sospechas no recayeran en él sino en un posible secuestrador/asesino en serie de mujeres.

Para ello, robaron una ampolla de escopolamina atribuyéndoselo a Legarra (todo esto sin saber nada de lo del parkinson), hicieron que Matias llevara a Sara a la ambulancia sin saber a quién estaba llevando y pagaron a Matias con la papelina adulterada (según Sara, Matias era una causa perdida y no tenía posible curación) para que llevara la ambulancia hasta la cementera. También vemos como a Sara se le ocurre la idea de grabar el mensaje en el oso de peluche del hijo de Isabel.

Una vez allí el plan era que Sara se inyectara un poco de escopolamina para despistar a la policía, pero se equivocó con la dósis, se cayó por las escaleras y se dio un golpe en la cabeza, de ahí que estuviera a punto de morir y el drama de su marido que la encontró así al llegar a la cementera pero que no pudo hacer nada para reanimarla y encima tuvo que huir al oir acercarse a la policía (Gorka era el hombre al que había estado persiguiendo Victor).

Más tarde, con Sara ya plenamente recuperada (me sigo reafirmando en los poderes milagrosos de curación de este hospital), Legarra habla con Gorka para informarle de que Catherine había llamado a Belén.

Es por esto que Sara y Gorka estaban esperando en el parking la salida de Belén del hospital suponiendo que se iba a reunir con Catherine, llevándose una sorpresa mayúscula cuando vieron aparecer a Belén con Catherine.

La idea de Gorka y Sara es hacer desaparecer a Catherine para que no se vaya de la lengua.
Gorka y Sara las siguen en su coche y una vez en el motel, en la escena que vimos desde el punto de vista de Catherine, vemos como Gorka la está esperando cuando va a buscar hielo.
Catherine le pega una patada a Gorka y consigue huir pero se encuentra con Sara que la deja inconsciente utilizando nuevamente la escopolamina (hay que ver lo útil que es). Los gritos de Catherine alertan a Belén que sale de la habitación y ve lo que está pasando.

Gorka y ella entran en la habitación y cuando Gorka va a atacarla, Belén coge una lámpara y le atiza con ella dejándole nuevamente en el suelo (hay que ver la de golpes que se lleva Gorka en este episodio). Sin embargo, cuando Belén va a huir se encuentra con Sara que es la que le clava el bisturí y la mata, no Gorka.

Una vez huyen de allí, Sara le encarga a Gorka que mate a Catherine pero éste no es capaz y se limita a dejarla en la cementera. Es por eso Gorka le dice a su mujer que la ha mentido y la ha fallado cuando se ven en comisaría.

A todas estas, Sara ha narrado esto con una frialdad escalofriante, lo que les hace a Casas y Leduc preguntarle si no tiene remordimientos por todo lo que ha hecho. Según ellos, su marido si los tenía, de ahí su suicidio.

Sara, de nuevo muy friamente, les dice que evidentemente no es plato de gusto haber cometido tantos actos horribles pero toda  la culpa es de Catherine. Si no hubiera montado el lío de la operación ilegal y luego se hubiera asustado, amenazando con denunciarles a todo, nada de esto habría pasado. Ella tuvo que elegir entre Catherine y su marido y evidentemente eligió a su marido.

Cuando salen de la sala de interrogatorios, Catherine se acerca a Casas y a Leduc para agradecerles todo lo que han hecho por ella. Aunque casi que más le valdría no haberlo hecho porque Casas se pone en modo chungo y la hace parcialmente responsable de todo lo que ha pasado por no haber acudido a la policía desde el principio y la verdad es que Casas tiene razón, las cosas como son.

Como si Catherine no tuviera suficiente con lo que le acaba de decir Casas, aparece su castrante madre, a la que deja con un palmo de narices largándose en cuanto aparece. Eso si, antes le dice que si la hubiera tratado de otra manera, a lo mejor ella le habría dicho lo que estaba pasando.

Con el caso resuelto, Leduc y Alain vuelven a Francia no sin antes despedirse de Casas, Vidal y Victor. Especialmente cariñosa es la despedida entre Victor y Alain que se han hecho amiguísimos de la muerte.

Finalmente, vistos la cantidad de chanchullos por metro cuadrado que allí se producían termina siendo cerrado.

El episodio termina con Victor montándose en un coche de forma muy molona después de haberse dado un abrazo larguísimo con su padre.

Y hasta aquí llega la segunda  temporada, aún sin saber si tendremos una tercera (las audiencias han terminado siendo más bien discretitas).

El episodio me ha gustado mucho. Vale que quizá no haya sido un final de "¡No me lo esperaba para nada!", pero al menos la secuencia de acontecimientos ha cuadrado, la historia me ha resultado medianamente lógica (salvo las recuperaciones milagrosas de todo el mundo no ha habido demasiados momentos de suspension of desbelief) y Maria Botto e Israel Elejalde han estado espectaculares y han vendido muy, muy bien sus personajes.

De hecho, al final le he terminado comprando a Sara el argumento de "la culpa de todo es de Catherine", porque la verdad es que ella no habrá matado a nadie, pero ha ido sembrando el caos y la destrucción allí por donde pasaba. Menuda petarda.

Tremenda villana, fría y calculadora, que ha resultado ser Sara. Con qué serenidad y frialdad ha contado toda la historia y aceptado que la habían pillado.

Por cierto, no deja de ser curioso de que nos hicieran creer durante media serie que Legarra era el malo, maloso, frío y calculador para terminar siendo un pringado que realmente no se enteraba de nada.

Algo que me ha gustado mucho esta temporada y en lo que han mejorado sustancialmente con respecto a la anterior, ha sido que además de contratar a actores muy buenos, han permitido a esos actores muy buenos lucirse y les han dado material para ello.

Luisa Martín, María Botto, Israel Elejalde, Jose Luis García Pérez o Gonzalo de Castro son estupendos y han estado estupendos también porque el material se lo ha permitido y justamente la mayoría de las tramas importantes de la serie han caído sobre ellos en lugar de otros actores más flojitos. Bien visto por parte de los  guionistas.

También me ha encantado Hugo Bécker. Alain se ha convertido en mi personaje favorito de la temporada y su relación con Víctor (que no me ha caído tan bien como Alain ya que ha tenido momentos francamente estupidos en los que se hubiera merecido un par de collejas) ha sido una de mis partes favoritas de la serie. Mucho más fan de esta pareja que de Victor y Belén (que se lleva el premio a personaje más insoportable de la serie compartido con Legarra).

Otro que ha molado mucho ha sido Vidal, pero es que Vidal ya molaba la temporada pasada, aunque hay que reconocer que en esta ha alcanzado cotas superiores de molonidad con sus zascas y su relación de odio-odio con Leduc. Además, hemos visto que también tiene su corazoncito medio adoptando a Victor.

Casas me sigue pareciendo un rancio pero rancio, rancio. Vale que quiere a su hijo y estuvo muy bien que les apoyara a él y a Vidal contra Leduc, costándole incluso su puesto, pero es que el hombre es tan seco, tan sieso... que no consigo empatizar con él.

Algo parecido me pasa con Leduc que si, que es muy profesional pero también es una borde y una trepa de cuidado.

En conclusión, creo que, aunque la resolución del caso no haya sido tan sorprendente como la del año pasado, me ha gustado bastante más cómo han llevado la serie esta temporada que la pasada y he visto mucho mejor a todos los actores.

Espero que haya una tercera temporada aunque ahora mismo no soy demasiado optimista, la verdad.

LO MEJOR: Maria Botto e Israel Elejalde, ambos estupendos

LO PEOR: Que la resolución del caso haya sido poco espectacular

PUNTUACIÓN: 9.5/10

viernes, 11 de marzo de 2016

BAJO SOSPECHA 2X09 EL JARDÍN


(contiene spoilers)

Muy buen episodio de "Bajo Sospecha" esta semana, identificando al asesino de Belén en sólo un capítulo (cómo se nota que el próximo es ya el último y tienen que ir aligerando tramas) y descubriendo por fin dónde estaba el jardín y qué era en lo que estaban metidos Marcos, Ginés y doña Adela.

Eso si, ya les vale a los encargados de los avances de Antena 3 porque en el de la semana pasada se les medio coló quién era el asesino. Señores, cuidadito con los spoilers, por favor.

En este episodio vemos cómo Leduc y la policía llegan a tiempo de evitar que Marcos se cargue al pobre Alain (al que este episodio me ha hecho adorar si cabe aún más porque no se puede ser más mono) de un palazo. Y luego durante el interrogatorio, Marcos tiene la cara dura de decir que él no ha hecho nada y no ha matado a nadie, cuando parecía más que dispuesto a acabar con Alain.

Además de salvar a Alain, la policía también descubre qué es lo que quería hacer Marcos con las garrafas de ácido sulfúrico que se había llevado del hospital: disolver un montón de cuerpos (en concreto 35) que estaban enterrados en el jardín (que al final ha resultado ser los terrenos del antiguo hospital Montalbán). Eso si, no se si Marcos se había llevado suficiente ácido para disolverlos a todos.

Durante el interrogatorio nos enteramos de por qué estaban todos esos cuerpos enterrados allí (en parte gracias a la confesión de Marcos pero sobre todo a que nos ponen un vídeo con Ginés contándole a Leduc lo que estaba pasando).

Resulta que el hospital se hacía cargo de incinerar los cuerpos de las personas que fallecían por un módico precio. Sin embargo, la empresa supuestamente encargada de la incineración era en realidad una sociedad fantasma y los cadáveres eran enterrados por Ginés y Marcos en los terrenos del antiguo hospital Montalbán. Ambos afirman que doña Adela no sólo estaba enterada de estas prácticas sino que era la cabecilla de la trama.

Por ello, Vidal va a detener a doña Adela al hospital (momento con el que disfruta mucho las cosas como son y no le falta razón,  porque reconozcámoslo doña Adela es una bruja de cuidado) para llevársela a comisaría para que preste declaración.

Una vez en comisaría y tras ofenderse muchísimo porque la hayan detenido, doña Adela le echa la culpa de todo a Marcos y a Ginés y que ella es sólo una pobre víctima que en cuanto se entero de lo que pasaba regularizó la situación quemando todos los cadáveres en la incineradora que se había construído recientemente en el hospital (algo muy poco creible teniendo en cuenta lo manipuladora y controladora que es doña Adela y lo poco espabilados que parecen Ginés y Marcos. Vamos, que resulta imposible creer que estos dos hubieran hecho algo sin que doña Adela se hubiera enterado).

Como en realidad no tienen nada con lo que retenerla, a Leduc y Vidal no les queda más remedio que dejarla marchar pero en vista de la gravedad de los hechos (lo de los treinta y cinco cuerpos en el jardín es bastante gordo), el juez les ha dejado pinchar el teléfono de doña Adela.

Gracias a ésto, Leduc y Vidal la escuchan llamar al doctor Legarra para decirle que vaya a los archivos del hospital, coja una carpeta y se la lleve.

Por esto, cuando Legarra llega al hospital y va a los archivos, Víctor le está esperando y como está bastante alterado por la muerte de Belén y piensa que Daniel es quien la ha matado, le pega una bonita paliza antes de que Alain se entere de lo que está pasando y se los lleve a él y a la carpeta de allí antes de que Legarra se de cuenta de quién le ha atacado. Definitivamente, si no fuera por Alain esta investigación se habría ido a la porra hace bastante tiempo.

Eso si, la desaparición de la carpeta le hace darse cuenta a doña Adela (que mala es un rato pero lista también) de que hay micrófonos en el hospital con lo que la policía pierde una de las ventajas con las que contaba hasta ahora.

En la carpeta, la policía encuentra registros de todos los cadáveres enterrados en el jardín (registros todos firmados o por Marcos o por Ginés. Vamos, que doña Adela se ha cuidado muy mucho de que su nombre no aparezca en algún sitio).

Bueno, de todos menos de uno. Un hombre de raza negra que nadie del hospital sabe quién es. O por lo menos eso dicen porque la realidad más tarde se ve que es distinta cuando Natalia se enfade con Daniel al descubrir de que se está acostando con otra enfermera y llame de forma anónima a la policía para informarles de la identidad del hombre.

Leduc en un principio no tiene ni idea de quién es ese hombre pero, gracias a él,  terminará dando con la clave de todo lo que está pasando en el hospital Montalbán.

En otro orden de cosas, la autopsia a Belén revela que luchó con su agresor (han encontrado fibras y una manecilla de regulación de hora de un de reloj en sus manos) y que le hirió con una lámpara que ha aparecido en la habitación rota y con sangre. Vamos, que el asesino tiene una herida y además un reloj al que le falta una de las manecillas.

Con respecto al reloj, pronto identifican el modelo y Victor ve uno igual en la muñeca de Gorka Montero el anestesista. Sin embargo, se trata de un regalo corporativo y todos los médicos del hospital tienen uno igual.

Por eso, cuando Victor se da cuenta de que al reloj de Legarra le falta una de los manecillas de regulación unido a la animadversión entre Legarra y Belén, enseguida supone que es el asesino. Bueno, él y el resto de la policía, que va a su casa para detenerle cuando acaba de salir de la ducha.

Pero durante el interrogatorio se demostrará que Legarra es inocente (o por lo menos inocente del asesinato de Belén ) ya que no sólo no tiene ninguna herida sino que asegura que ese reloj no es el suyo y que alguien le ha dado el cambiazo. Está seguro de eso porque el suyo lleva sus iniciales grabadas (y con lo egocéntrico que es Legarra eso es bastante plausible). Además, Legarra tiene coartada. A la hora en la que mataron a Belén y a Rafi, él estaba en el piso de una enfermera.

Finalmente, Victor durante una conversación con Gorka después de que éste parara la enésima pelea entre Victor y Alain (o más bien el enésimo intento de Alain de tranquilizar a Victor para que deje de hacer el cafre), se da cuenta de que está sangrando por una herida en el pecho (algo que concuerda con la herida que Belén infligió a su agresor).

Por ello, Victor sigue a Gorka hasta los vestuarios donde éste se está curando la herida y en los que, oportunamente, ha dejado el reloj en uno de los bancos. Esto permitirá a Victor comprobar que, efectivamente, ese es el reloj de Legarra ya que tiene sus iniciales.

Esto hará que Victor entre en modo vengador, se líe a golpes con Gorka y esté a punto de matarlo de no ser por la oportuna intervención de Alain (una vez más), que se lo lleva a rastras del lugar, aunque antes nos enteramos de que Gorka sabe dónde está Catherine (lógico porque se la llevó él).

La policía, que ya estaba en camino, no tardará mucho en llegar a detener a Gorka pero Victor cometerá la enésima estupidez del episodio al decirle a Lidia que han detenido a Gorka por haber asesinado a Belén.

Lidia suma dos más dos y deduce que si Gorka ha matado a Belén, también ha tenido algo que ver en la muerte de su hijo por lo que aprovecha el traslado de Gorka desde la habitación donde le tenían retenido al coche de policía para inyectarle algo que está a punto de matarlo.

Como si Gorka muere, la policía pierde su principal vía para encontrar a Catherine, Vidal ordena que se lleven a Gorka al quirófano cuanto antes. Eso si, sólamente Victor y Alain tienen permitida su presencia en dicho quirófano.

Por otro lado, vemos cómo Casas despierta tras su operación (y cortesía a los que preparan los avances del siguiente episodio ya sabemos que para la semana que viene está lo suficientemente bien para trabajar en el caso. No se qué es peor, si los que nos hacen tragarnos los spoilers o los guionistas por hacer que Casas se reincorpore al trabajo tan pronto después de una operación a vida o muerte. Credibilidad cero).

El episodio me ha resultado entretenido y sobre todo, nos han dado mucha información (Gorka como asesino de Belén e indirectamente de Rafi, lo que estaban haciendo en el jardín), pero Victor ha estado francamente insoportable y si no llega a ser por Alain (que además de ser la monez, es el único con dedos de frente, junto con Vidal, en el equipo), se hubiera cargado el caso.

No se qué es peor si arriesgar su coartada pegándole una paliza a Legarra, estar a punto de asesinar a sangre fría a Gorka o decirle a la madre de un chico que acaba de morir de forma directa o indirecta por culpa de Gorka (en el episodio dicen que Rafi muere desangrado pero eso es consecuencia directa de que Gorka mate a Belén y se lleve a Catherine) y que tiene acceso a fármacos, por qué han detenido a Gorka.

Vale que después de que se le muera el ligue y su padre casi muera es lógico que esté afectado pero tendría que haberle hecho caso a Leduc y haberse quitado de enmedio en lugar de convertirse en el vengador justiciero repartiendo palizas a diestro y siniestro.

Por otro lado, Marcos y Ginés no parecen demasiado espabilados y si doña Adela se piensa que se va a librar del asunto del jardín me parece a mi que lo lleva claro. Por cierto, se que con esto me repito un poco pero, menuda bruja con pintas que está hecha la señora. Tiene la sensibilidad en la punta del pie.

Vidal sigue siendo lo más grande de esta serie y junto con Alain, posiblemente el mejor investigador de todo el equipo. Lo que pasa es que es tan suyo que a la gente (salvo a Casas) le cuesta aceptar que es realmente bueno en lo suyo (Leduc no se le lleva a interrogar a los malos con ella sólo porque saca de quicio a la gente sino porque es realmente bueno en su trabajo).

En cuanto a los franceses, Leduc sigue siendo francamente insoportable, aunque al menos parece más o menos competente y ha dejado de bloquear el acceso a la información de la policía española.

Aunque, el que más claro tiene cómo hay que actuar, y de largo, es Alain, que no sólo es un estupendo policía sino que es una buena persona, preocupada por sus compañeros (muy bonito el detalle de correr a abrazar a Victor en cuanto lo ve después de enterarse de la muerte de Belén y también todas las veces que Alain se ha preocupado de que Victor no fuera demasiado lejos en su modo intenso y no sólo por el caso sino porque no quería que le trajera consecuencias).

El caso me tiene francamente intrigada porque a falta de un episodio, sigo perdísima acerca de en qué narices andan metidos doña Adela, Legarra y Gorka para secuestrar a Catherine y matar a Isabel y a Belén. Por no hablar de todo el asunto del misterioso desconocido que ha aparecido en el jardín y al que nadie dice conocer.

En fin, como termina la semana que viene, es seguro que en el próximo episodio nos enteraremos.

LO MEJOR: Alain evitando que Víctor la pifiara, que hayan descubierto al asesino de Belén tan rápido

LO PEOR: Lo regulero que es Unax Ugalde, los momentos de estupidez supina de Victor

PUNTUACIÓN: 9/10


jueves, 10 de marzo de 2016

BAJO SOSPECHA 2X08 CATHERINE


(contiene spoilers)

Buen episodio de "Bajo Sospecha" esta semana en el que nos hemos librado de Belén (de una forma un tanto anticlimática, eso si), tenemos en peligro a Alain (como le pase algo al único personaje realmente majo de toda la serie es para pegar a los guionistas) y al borde de la muerte a Casas. Por otro lado, Vidal ha adoptado casi oficialmente a Victor  y por fin conocemos a la madre de éste, que es enfermera como él. Bueno y parece que han secuestrado, esta vez si que de verdad, a Catherine.

En el episodio tenemos a Victor super traumatizado por lo que le ha pasado a su padre. De hecho, está tan afectado que Vidal (que ha asumido el papel de padre adoptivo de Victor) tiene que darle una charla motivadora totalmente masculina (digo esto porque un abrazito habría pegado bastante pero Vidal para algunas cosas está muy chapado a la antigua) acerca de que su padre se va a recuperar.

Esto hace que Victor se anime un poco, reaccione y vaya a pedirle a Belén que no deje al doctor Legarra operar al comisario porque es su padre y Legarra dado su historial clínico no parece demasiado fiable (por no hablar de que le ha escuchado en los vestuarios comentar lo fácil y conveniente que sería dejar morir al comisario en la sala de operaciones).

Belén atiende a los ruegos de Victor y se presenta en el quirófano, como elefante en cacharrería, pidiéndole a Legarra que se retire de la operación. Como éste no le hace caso, Belén termina soltando la bomba de que Legarra tiene parkinson delante de todo el mundo, lo que hace que, lógicamente, el resto de personas que están en el quirófano se nieguen a seguir con la operación a menos que él se retire.

Finalmente, será Belén la que termine operando a Casas y salvándole la vida, por lo menos, de momento. 

Legarra le jurará odio eterno a Belén por haber revelado su secreto delante de medio hospital y se irá derechito a ver a doña Adela para exponerle sus quejas.

Como doña Adela no tiene ningún tipo de escrúpulo (como vimos en el episodio anterior cuando intentó convencer a Lidia de que dejara que su hijo se convirtiera en chivo expiatorio para beneficiar al hospital), termina despidiendo a Belén ya que las operaciones de Legarra son la mayor fuente de ingresos y de prestigio del hospital (aunque claro, en cuanto se le muera alguien por negligencia, esto se le podría volver en contra rápidamente).

Cuando Belén está a punto de irse del hospital, aparece Catherine que quiere que Belén le consiga sangre del banco del hospital y también que la acompañe porque ella sola no es capaz de curar las heridas de Rafi.

Lógicamente a Belén esto no le hace demasiada gracia e intenta negarse pero entonces Catherine le saca un bisturí y la amenaza con matarla como no haga lo que le está pidiendo.

Belén hará lo que Catherine le dice pero antes le deja a Lidia (que continúa siendo uno de los pocos personajes que me caen bien) una nota para que se la de a Victor.

De todas formas, y a pesar de su reticencia inicial a ayudar a Catherine, cuando Belén llega a la habitación y ve el estado de Rafi, enseguida se olvida de las amenazas de Catherine y se lanza a intentar curarle.

Lástima que en un momento en el que Catherine sale a por hielo, se encuentra con alguien a quien no está nada contenta de ver (los espectadores no sabemos quién es porque le vemos de espaldas y Catherine no dice su nombre).

La siguiente escena que vemos de la habitación del hotel es la de Vidal llegando (gracias a la nota de Belén a Victor la policía supo que pasaba algo y habían podido localizar a Belén utilizando el localizador que había puesto Leduc en su coche) y quedarse traumatizado al entrar y ver lo que hay dentro.

Vidal intenta que Victor no entre pero no es capaz de retenerlo y dentro de la habitación Víctor se encuentra con Belén tirada en el suelo con un bisturí clavado en el estómago.

Rafi tampoco parece que vaya a sobrevivir aunque en él no se han centrado. Y a Catherine parece que se la han llevado, y esta vez parece que la han secuestrado de verdad.

Finalmente, Belén muere en brazos de Víctor para desconsuelo de éste.

Mientras tanto en el hospital, conocemos a la madre de Víctor, que ha ido a ver a su ex marido al hospital y nos enteramos de que es enfermera (lo que explica que Victor estudiara enfermería) y que Casas la mantenía al corriente de la vida de Víctor cada vez que éste estaba infiltrado por algún caso (algo que Victor no sabía y que le sorprende bastante).

Por cierto, Casas está bastante mal (de hecho tiene una crísis bastante gorda durante el episodio) pero se las apaña para sobrevivir, para sorpresa de todo el mundo que pensaba que sus posibilidades de sobrevivir eran prácticamente inexistentes.

En otro orden de cosas, Alain sigue investigando el asunto del jardín y pese a que Leduc le vuelve a prohibir contárselo a nadie (pero qué maja que es esta mujer, *modo ironía off), como Alain debe ser el único que tiene dos dedos de frente en el equipo policial, entiende que lo mejor es que alguien le ayude y termina sincerándose con Victor.

Además, el ataque de sinceridad de Alain no podría haber caído en mejor momento porque doña Adela ha mandado a Marcos a deshacerse de las pruebas de lo que quiera que estén haciendo en el misterioso jardín y Victor y Alain, que le están siguiendo de forma muy discreta (por una vez), ven que Marcos está a punto de irse en una furgoneta a algún sitio.

Alain se monta en la furgoneta sin que Marcos le vea para averiguar de una vez por todas donde está el dichoso jardín (ya ha comprobado que en el jardín del hospital no haya nada). Víctor esto no lo ve nada claro pero Alain le convence que es su mejor vía de investigación.

Y menos mal que Victor está al tanto del plan un tanto suicida de Alain y puede informar a Leduc a tiempo, porque el móvil de Alain se queda sin batería (aunque él se las apaña para desinflarle las ruedas a la furgoneta cuando paran en una gasolinera y conseguir algo de tiempo para utilizar el teléfono de la gasolinera para llamar a Victor e informarle de más o menos donde está ), a Alain le termina descubriendo Marcos una vez llegan a su destino (que es el edificio antiguo del hospital Montalbán), dejándole inconsciente de un palazo en la cabeza (aquí Alain está menos discreto que en el hospital).

Esperemos que Leduc consiga localizarle a tiempo porque me niego a aceptar que los guionistas puedan matar a uno de los mejores personajes de la temporada (y uno de los pocos que te pueden caer bien).

El episodio me ha gustado. Ha estado entretenido, ha habido tensión y por fin los policías han empezado a trabajar más o menos en equipo (aunque haya sido a iniciativa de Alain porque Leduc sigue siendo una petarda de cuidado).

La muerte de Belén me ha sorprendido (entre otras cosas porque ha sido super anticlimática), pero no me ha dado ninguna pena. El personaje era cansino y cargante hasta decir basta (y Olivia Molina tampoco le estaba haciendo ningún favor) y una vez que ha destapado el parkinson de Legarra delante de todo el hospital y ha tenido sus momentos románticos con Victor, la verdad es que no daba más de si en cuanto a tramas.

Definitivamente, Legarra y doña Adela son los personajes más desagradables de una temporada llena de personajes desagradables. Además, ni Unax Ugalde ni Concha Velasco me están gustando nada en sus papeles. Y lo de Unax Ugalde me parece normal porque nunca me ha parecido un gran actor pero Concha Velasco siempre me ha gustado en todas las series y películas en las que la he visto y aquí la veo rara, como demasiado robótica.

La escena entre Victor y Vidal me ha gustado mucho. Aunque me ha faltado un abracito aunque claro, es que Vidal es como muy antiguo y muy bruto para esas cosas. De todas formas, Vidal a su manera le ha demostrado más cariño a Victor que el rancio de su padre en lo que llevamos de serie. Que si, que luego nos hemos enterado de que siempre ha estado al tanto de lo que hacía Victor para informar a su madre (a la que por cierto me ha encantado conocer), pero es que Casas es tan sieso que es complicadísimo empatizar con él.

Eso si, en cuanto empezó a circular el spoiler de que alguien iba a morir (los de antena 3 son únicos reventando sorpresas), estaba claro que Casas no iba a ser porque hubiera resultado demasiado obvio.

De todas formas, espero que a los guionistas no se les pase por la cabeza la genial idea de matar a Alain también por aquello de darle más giros a la trama porque sería de tontos cargarse al mejor personaje (junto con Vidal) que tiene la serie ahora mismo.

Y en el próximo episodio (cortesía de los avances super spoilerosos de antena 3), vemos que a Victor se le pira la pinza y Legarra y Gorka pasan a ser el objeto de su ira. En serio, ¿es necesario reventar en el avance medio capítulo?

LO MEJOR: Alain pensando con coherencia, las escenas Vidal/Victor, habernos librado de Belén

LO PEOR: Que siga siendo imposible empatizar con la mayoría de los personajes

PUNTUACIÓN: 9/10

viernes, 4 de marzo de 2016

BAJO SOSPECHA 2X07 RAFI



(contiene spoilers)

Episodio entretenido de "Bajo Sospecha" en el que he vuelto a constatar que todos me caen fatal menos Alain, Vidal, Gorka (aunque en este solo ha salido de pasada y como que no cuenta mucho) y ahora Lidia. En otro orden de cosas, qué buena actriz es Luisa Martín.

En el episodio vemos como, por un lado, siguen los tiras y aflojas entre los franceses (a pesar de los intentos del pobre Alain de que todos compartan información. En serio, a este chico le deberían hacer un monumento o un premio a la paciencia o algo) y los españoles.

A Casas ya todo se la trae al pairo, para desesperación de Victor, que en este episodio ha estado bastante acollejable y se deja manejar por Leduc, que hemos vuelto a ver que es muy trepa, muy petarda y le tiene mucho miedo al poder que supuestamente tiene la familia de Catherine (cuya madre es una pieza de cuidado).

Por otro lado, seguimos avanzando con la investigación, con Lidia detenida en comisaría.

Parece que su huella en la cartera de Isabel indica la culpabilidad de Lidia pero hay algo que nuestros protagonistas no les encaja: el recorrido que hizo Lidia cuando intentó huir de Vidal, no fue el lógico de una persona que de verdad quisiera huir.

Esto hace que nuestros protagonistas lleguen a la conclusión de que lo que hizo Lidia fue ocultar alguna prueba para protegerse a ella misma o a otra persona.

Leduc (que por cierto ya le ha dicho a Victor que su padre se quitó de enmedio para protegerles a él y a Vidal) manda a Victor y a Alain a buscar lo que quiera que Lidia quería esconder de la policía.

Tras un rato dando vueltas, entre las que se han vuelto a intercambiar puyas (Alain sigue enfadado con Victor por lo de Belén y más cuando Victor en un alarde de madurez tremendo le suelta que se ha acostado con ella y Victor no se fía ni un pelo de Alain a raíz de los métodos utilizados por su jefa), terminan encontrando escondido en uno de los repositorios de jabón de un baño el collar de Catherine.

A partir de aquí descubren que el hijo de Lidia es problemático, que tiene una moto similar a la del secuestrador de Sara, que Catherine y él tenían una relación (cotilleo cortesía de Belén que al menos hoy algo ha aportado aparte de cansinismo) y que la última llamada que hizo Lidia fue precisamente a su hijo.

Toda esta información hace que las sospechas de la policía pasen de Lidia a su hijo, pero ésta insiste en que Rafi es inocente y que además está en Alicante.

Al enterarse de los problemas que Rafi ha tenido con la justicia, Vidal le pide a Leduc que le deje a él realizar el interrogatorio de Lidia porque él ha pasado por una experiencia similar.

Por ello, en la que ha sido posiblemente la mejor escena del episodio, Vidal le habla a Lidia de su hijo asemejando su historia a la de Rafi. Esto hace que un primer momento Lidia se asuste y se autoinculpe de las muertes de Catherine y de Isabel para proteger a su hijo, pero Vidal terminará haciendo que se desmorone y admita que estaba protegiendo a Rafi.

Vidal aconseja a Lidia que les diga donde está Rafi para que le puedan ayudar porque encubriéndole no le hace ningún bien. Ante los argumentos de Vidal, Lidia terminará cediendo y aceptando quedar con su hijo para que la policía pueda detenerle y ayudarle.

El interrogatorio es seguido atentamente por Casas y una sorprendida Leduc, que no se imaginaba que Vidal fuera tan bueno. Pero a Casas no le ha sorprendido nada. Según él, aunque cueste, a poquito que se conozca a Vidal se sabe que es buena gente y un buen policía.

Finalmente, Lidia llama a su hijo y le convence para que se vean y le pueda dar el  collar de Catherine ya que según ella la policía está registrando el hospital y lo van a terminar encontrando.

Rafi accede a quedar con su madre en la parking del hospital pero enseguida se dará cuenta de que es una trampa y huirá, aunque Vidal le terminará atrapando (eso si, después de atropellarle y dejarle un hombro de aquella manera, lo que le obliga a llevarle al hospital).

Desde un primer momento Rafi se muestra chulesco y se niega a hablar, aunque afirma que él no ha tenido nada que ver con la muerte de Isabel y que no le haría nunca daño a Catherine. Además, le dice a Leduc que no puede decirle donde está Catherine porque la pondría en peligro ya que su vida corre peligro.

Parece claro que Rafi no va a colaborar, algo en lo que se reafirmará después de un duro y tenso enfrentamiento entre él y la madre de Catherine, que ha volado desde París para seguir de la investigación (y que amenaza a Leduc con cargarse su carrera como no consiga resultados. Desde luego, muy agradable no parece la mujer).

Casas es contrario a que la madre de Catherine vea a Rafi porque no cree que de ahí pueda salir nada bueno pero como Leduc es la que manda y quiere ganar puntos con la familia Lemonnier, al final se hará lo que Leduc quiere. Algo que demuestra ser un tremendo error ya que lo único que consigue es que Rafi se cierre aún más en banda y la madre de Catherine se ponga en modo niña del exorcista y amenace con matarle.

Eso si, de esta escena hemos sacado que Catherine no se llevaba nada bien con su madre y que la señora es de armas tomar y un tanto mal bicho. Por cierto, una grabación de una cámara de seguridad del hospital corrobora la versión de Rafi y la policía empieza a dudar de que realmente sea el sospechoso que están buscando, pero tampoco es que tengan nadie más a quien acusar, por lo que le mantienen retenido en el hospital.

Sin embargo, más adelante veremos que Rafi es bastante espabilado porque en un momento de descuido de los policías que le vigilan se autolesiona y al entrar más gente a socorrerle aprovecha para escaparse.

Después del enésimo tira y afloja entre franceses y españoles (en serio chicos, no seais pesados, el tema de las peleas se está volviendo muyyyyy cansino, dejadlo ya), todos colaboran para localizar a Rafi pero durante el operativo de la detención las cosas saldrán bastante mal y no sólo Rafi escapa (con la ayuda de Catherine que resulta que no estaba secuestrada sino que básicamente es la cómplice de Rafi), sino que atropella a Casas en el proceso. Eso si, Casas se las apaña para disparar unas cuantas veces al coche y herir a Rafi antes del atropello.

En otro orden de cosas, se confirma que el hospital es un absoluto nido de víboras en el que critican sin compasión a Rafi (aunque terminen quedando fatal cuando Lidia les pille en plena sesión de critiqueo). Que vale, Rafi es muy desagradable, pero es que Legarra y compañía lo son incluso más.

Por otro lado, doña Adela que es más mala que un dolor, le pide a Lidia que utilicen a su hijo como chivo expiatorio para cerrar la investigación y así salvaguardar el buen nombre del hospital. Pero Lidia, que está bastante hasta las narices de todo el mundo, le dice que va a ser que no y que se busque a otros.

En cuanto al tema del jardín, seguimos sin demasiados avances, aparte de que doña Adela le pide a Marcos que borre cualquier prueba que pueda haber. Alain sigue pensando que es mejor compartir la información con los españoles pero Leduc le prohibe terminantemente hacerlo.

Terminamos el capítulo con un Victor desolado ante el grave estado de su padre y dejando pendiente de un hilo la muerte o no de Casas. Aunque realmente, sabemos que de momento no muere cortesía de los avances del próximo capítulo. En serio, los de Antena 3 se tendrían que hacer mirar los avances megaspoileantes de cada final de capítulo.

El episodio me ha gustado aunque sigo pensando que el nivel de chunguismo generalizado es demasiado elevado. Es que prácticamente todo el mundo es insoportable.

Como siempre los que más me han gustado más han sido Alain y  Vidal. Alain es un encanto y además es claramente el personaje más majo de toda la serie, además de ser el único con dos dedos de frente y el más firme defensor de detener las hostilidades entre francesess y españoles lo que le hace ganar todavía más puntos porque esta trama es super cansina.

Vidal ha estado estupendo en el interrogatorio de Lidia y ha vuelto a mostrar ese lado de buena gente que tiene bastante oculto salvo que uno se moleste en mirar, como le ha comentado Casas a Leduc. Por cierto, Vidal cada vez está adoptando más a Victor. Ahora mismo parece más su padre que Casas, que como sigue siendo tan estoico y rancio hace muy complicado empatizar con él, a pesar de que el hombre parece el pupas de la serie.

Victor ha vuelto a cargarme mucho en este episodio, principalmente por sus tonterías con Belén (aunque ésta ha sido medio útil al revelar la relación entre Rafi y Catherine. Creo que ha sido la primera vez que ha aportado algo relevante a la investigación sin fastidiarla en el proceso). Me ha parecido fatal que le restregara en la cara a Alain que se había acostado con Belén. Vale que es incomprensible que a Alain le guste Belén, pero el caso es que le gusta y es muy feo lo que ha hecho Victor.

Leduc es competente pero también lo más desgradable que uno puede echarse a la cara. Qué borde, qué prepotente y qué trepa. Le ha estado bien empleado la bajada de humos a la que la ha sometido la madre de Catherine, por muy mal bicho que sea ésta.

Por cierto, me ha dejado intrigadísima todo el asunto de que Catherine estaba en peligro y el autosecuestro. Sigo sin tener ni idea por donde nos van a salir con esta historia.

La que me ha encantado en este episodio ha sido Luisa Martín, que ha conseguido que Lidia pase a formar parte del reducido grupo de personajes que me caen bien. Sus escenas con Vidal y doña Adela me han encantado. Además, su forma de parar el aquelarre al que estaban sometiendo a su hijo las hienas del hospital ha sido muy, muy grande.

A Belén y a Legarra sigo sin aguantarlos. Es que son insoportables. Eso si, Unax Ugalde ha conseguido que su personaje me caiga aún peor que el de Belén, lo que tiene mérito.

A ver qué pasa ahora con Casas, aunque gracias a los que prepararan los avances sabemos que no ha muerto en la última escena. Muchas gracias majos (*modo ironía off).

LO MEJOR: Luisa Martín, la trama de Lidia, Vidal, las incógnitas alrededor de la trama de Catherine

LO PEOR: Lo absolutamente insoportables que son casi todos

PUNTUACIÓN: 9/10


viernes, 19 de febrero de 2016

BAJO SOSPECHA 2X06 LA CARTERA


(contiene spoilers)

Duda existencial, ¿qué hemos hecho los pobres espectadores para que los guionistas se empeñen en meternos por los ojos a ese petardo de personaje llamado Belén? Yo me quejaba de Blanca Romero, pero el personaje de Belén es infinitamente peor que el de Laura, que vale, era sosa, pero al menos no molestaba. Pero es que Belén es cansina y petarda hasta niveles insospechados y se ha cargado la dinámica entre Victor y Alain, que era de lo mejorcito de la serie. Y no, no me interesa "la historia de amor" que se han sacado de la manga entre Victor y Belén porque nohttps://www.blogger.com/blogger.g?blogID=410151734784452691#editor/target=post;postID=36308956818940823;onPublishedMenu=posts;onClosedMenu=posts;postNum=0;src=link tiene ni pies ni cabeza.

En otro orden de cosas, Catherine está viva y la tienen secuestrada Lidia (Luisa Martín, aka, la jefa de enfermeras) y su hijo, Alain es "el pupas" de la serie (al pobre le pasa de todo), la comisaria Leduc es una trepa pero una trepa eficiente y en el jardín de la clínica hay algo chungo, chungo enterrado.
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El episodio empieza con la enésima pelea entre el equipo francés (bueno, más bien Leduc porque el pobre Alain es un encanto de hombre y piensa que lo mejor sería trabajar en equipo, vamos, lo lógico) y el español a cuenta de la chapuza perpetrada por Vidal y Víctor y que ha llevado a Alain al calabozo.

Gracias a la metedura de pata de Victor y Vidal, Leduc por fin consigue ponerse al mando de investigación como llevaba persiguiendo tres capítulos ya que o Casas se aparta o denuncia a Victor y a Vidal por haber fabricado pruebas falsas (vamos, un chantaje de los de toda la vida).

Eso si, Leduc es insufrible y una trepa pero también bastante buena en su trabajo y enseguida empieza a dar órdenes coherentes. Manda a Victor al hospital a que averigüe todo lo que pueda, a Alain le tranquiliza diciéndole que el hecho de estar en el calabozo sólo significa que va a estar infiltrado en otra parte (vamos, que su misión es sonsacar a Ginés que cada vez tiene más ganas de hablar) y a Vidal le manda a hacer lo que mejor se le da, es decir, tocarle las narices a la gente. Tiene que sacar de quicio a Miguel para que se ponga nervioso, cometa un error y por fin puedan pillarle por el asesinato de Enrique.

Sin embargo, Miguel, por muchas indirectas que le suelte Victor y por mucha conversación desagradable que tenga con Vidal, no termina de derrumbarse y esto pone bastante nervioso al equipo. Y es Vidal, una vez más, quien da en el clavo. Miguel no se pone nervioso porque realmente no han involucrado a nadie que realmente le importe (su familia).

El comentario de Vidal hace pensar a Leduc y en un movimiento bastante rastrero pero muy efectivo, va a hablar con la mujer de Miguel, Elena (Lola Baldrich) para enseñarle las fotos de su marido con Isabel.

Lógicamente esto hace que Elena se enfade mucho, mucho y se vaya derechita al hospital para hablar con su marido. Después de soltarle un buen bofetón y decirle que sabe que la engañó con Isabel, nos enteramos que la familia de Elena tiene dinero y fueron los que le pagaron la carrera a Miguel (vaya, ahora se entiende todo el empeño de Miguel en que su mujer no se enterara del lio que tuvo con Isabel).

Como había supuesto Vidal, estoy pone bastante de los nervios a Miguel y más nervioso se pondrá cuando Victor le llama de forma anónima para decirle que sabe que mató a Enrique y que le espera en la azotea del hospital para hablar del tema.

La idea de la policía es que Victor lleve un micrófono y grabe la confesión de Miguel. Y hubiera sido un gran plan si la petarda de Belén (como no), no se hubiera inmiscuido y hubiera decidido, por su cuenta y riesgo, meterse en el ascensor con Miguel (que iba de camino a su encuentro con Victor) y hacerle insinuaciones.

Esto desemboca en que Miguel pierda definitivamente el control, pare el ascensor y esté a punto de atacar a Belén con un bisturí que se saca de la bata. Finalmente Victor arreglar la situación mimetizándose en Ethan Hunt y, como si estuviera en alguna película de Misión imposible, se lanza por el hueco del ascensor, accede a la cabina y reduce a Miguel.

Pero claro, están en las mismas, no tienen confesión, porque aunque Belén llevaba un micrófono en su bolso (cortesía de Alain y Leduc) y ha grabado a Miguel admitiendo que mató a Enrique, ese testimonio no lo admitirán como prueba.

De todos modos, Miguel está ya tan al límite que terminará confesando ante Leduc el asesinato de Enrique cuando ésta amenaza con acusarle también del asesinato de Isabel y de la desaparición de Catherine. Bueno, al menos ya han conseguido pillar a Miguel, algo es algo.

Por otro lado, el incidente entre Belén y Miguel y posterior acción heroica de salvamento por parte de Víctor hace que Belén le esté agradecísima y terminen liándose. Cero interés en esto, pero cero. Belén es demasiado petarda.

En otro orden de cosas, aparece la cartera de Isabel y en ella encuentran una huella que no pertenece ni a ella ni a su familia. La primera idea de la policia es que puede pertenecer a algún miembro del personal del hospital pero para no levantar sospechas deciden conseguir las huellas de los trabajadores del hospital de forma extraoficial en lugar de pedírselas directamente. Por ello Leduc encarga a Victor y Alain que las consigan recopilando cualquier objeto que pueda proporcionárselas.

A partir de lo que encuentran Victor y Alain, la forense (que por cierto es bastante fan del comisario Casas y le tiene bastante tirria a Leduc) averigua que la huella pertenece a Lidia, la jefa de enfermeras.

Por su parte Alain, que un principio estaba, lógicamente, ultraenfadado por terminar en la cárcel por culpa de los chanchullos de Víctor y Vidal, termina entendiendo el comentario de Leduc acerca de que va a poder seguir en su papel de infiltrado estando detenido.

Alain empieza a hablar con Ginés para intentarle tirar de la lengua y éste le coge la suficiente confianza como para pedirle, cuando a Alain le liberan una vez Miguel confiesa el crimen de Enrique, que vaya a hablar con doña Adela para decirle que como no le saque de la cárcel le va a decir a la policía lo que hay enterrado en el jardín de la clínica.

Cuando sale de comisaría y tras hablar con Leduc, Alain va a hablar con doña Adela para pasarle el mensaje de Ginés. Doña Adela finge no entenderle pero enseguida que Alain sale de su despacho, llama a alguien por teléfono para avisarle de que Ginés va a hablar.

Alain sale del despacho de doña Adela y rápidamente se va al lugar donde tiene su equipo de escuchas instalados porque sospechaba que doña Adela iba a llamar a alguien en cuanto él saliera de su despacho. Sin embargo, no llega a tiempo para escuchar con quién hablaba doña Adela.

Por ello, se tiene que meter en el despacho de la directora sin que nadie le vea para coger su teléfono y ver la última persona a la que llamó, que resulta ser un enfermero llamado Marcos.

Alain va corriendo a buscarlo pero además de no encontrarle, Vidal le llama para decirle que necesita ayuda ya que cuando ha ido a buscar a Lidia al hospital, ésta se le ha escapado por una puerta secundaria del vestuario de mujeres.

Esto hará que Alain deje de buscar a Marcos y se centre en Lidia, aunque será finalmente Vidal el que la encuentre. Por cierto, que Lidia llama a su hijo para avisarle de que la policía la va a detener y al abrir plano vemos que este tiene secuestrada a Catherine. Venga va, con esto me han dejado aún más descolocada de lo que ya estaba.

El episodio no ha estado mal pero cada vez que aparece Belén en pantalla dan ganas de estrangularla. Qué petarda y cansina que es. Su última ocurrencia ha sido meterse a policía sin que nadie se lo pidiera, poniendo en peligro su vida y estropeando el plan de la policía. Muy bien bonita, tu sigue así. Lo que no entiendo es que la policía se quede de brazos cruzados mientras entorpece la investigación. Soy yo Leduc y la mando una temporadita de vacaciones para que deje de incordiar.

Me horroriza todo el asunto de Victor/Belén porque no me pega ni con cola y encima ha estropeado la mejor dinámica de la serie que era el Victor/Alain.

También tengo que decir que me está cansando mucho todo el tema de la rivalidad entre españoles y franceses. Demasiado manido para mi gusto. Mejor les vendría centrarse en aunar esfuerzos para resolver el caso en lugar de comportarse como niños de guardería tirándose del pelo los unos a los otros.

Por cierto, Alain sigue siendo el personaje más normal, agradable y coherente de todos. Su única pega es que aparentemente le gusta Belén, algo que no me cabe en la cabeza.

En otro orden de cosas, Leduc es lo peor si, pero al menos parece que sabe lo que hace, con quien trabajo (lo de mandar a Vidal a tocar las narices porque es lo mejor que sabe hacer ha sido muy grande) y consigue resultados, aunque para hacerse con el mando de la investigación tenga que chantajear a Casas (que a estas alturas me parece un jefe pésimo). Lo de enseñarle las fotos de su marido con otra a Elena ha sido un golpe bajísimo pero hay que reconocer que ha dado resultados.

En hilo a esto tengo que decir que Vidal es genial. No sólo te partes de risa con sus puntos sino que, aunque no lo parezca, es uno de los mejores policías del equipo (desde luego más espabilado que Casas y Victor si que es).

El personaje de Gonzalo de Castro es desagradable no, lo siguiente pero hay que reconocer que él lo borda. Pedazo de actor que es este hombre.

Por cierto, no me está gustando nada Concha Velasco en esta serie y normalmente me encanta. No se, el personaje me parece raro y poco natural.

El final del episodio ha sido realmente impactante. Aunque me imaginaba que Catherine estaba viva, no me imaginaba que la fueran a tener secuestrada Lidia y su hijo. De hecho, a estas alturas estoy perdidisima con el caso. No tengo ni idea de por dónde van a tirar.

LO MEJOR: La competencia de Leduc y Alain, que el misterio sea tan "misterioso" valga la redundancia.

LO PEOR: Belén

PUNTUACIÓN: 8/10

jueves, 11 de febrero de 2016

BAJO SOSPECHA 2X05 EL HORNO


(contiene spoilers)

Creo que este ha sido uno de los episodios de Bajo Sospecha en el que más ha habido que aplicar el suspension of desbelief en la historia de la serie. Y aunque ha sido bastante entretenido,  ha habido tanta chapuza y tantas cosas surrealistas (o directamente estupideces por parte de los protagonistas) que me estaba pareciendo ver un capítulo de Hawaii Five O.

Para empezar, Belén se sale con la suya y en lugar de tomarse las vacaciones que, con toda lógica, Casas quería que se tomase, continua en el hospital. Pero no es que sólamente siga en su puesto con la investigación en marcha, sino que se mete a investigadora, ayudando a Victor (todo esto sin que nadie la haya exculpado de ninguno de los delitos que se están investigando, vamos todo muy lógico y sobre todo muy profesional).

Por otro lado Victor, que en teoría tendría que estar fuera del caso por haber sido descubierto por Belén, se las apaña para convencer a Casas de que le permita seguir en el hospital toda vez que ha conseguido que Belén le prometa que no le va a delatar (claro, y esta promesa es super fiable).

Resumiendo, que todo es una chapuza y la comisaria Leduc (que ha conseguido la hazaña de caerme aún peor que Belén, lo que ya es decir) quiere que Casas le ceda el control del caso porque ella lo vale. Lógicamente Casas le responde que va a ser que no, que deben seguir trabajando en equipo y es entonces cuando Leduc toma una decisión que pone aún más en peligro la investigación que el hecho de que a Belén le de por jugar a los policías y que es mandar a Alain a ponerle micrófonos en el coche a Belén.

¿Y por qué digo que esto pone más en peligro la investigación? Pues porque Alain, en un movimiento de principiante total y motivado por los celos tras haber escuchado una conversación pseudo romántica entre Victor y Belén (y no, no ha quedado nada forzado que después de estar cuatro capítulos siendo una borde con Victor a Belén ahora le de por hacerle ojitos o que Alain esté celoso de ellos. Definitivamente las tramas románticas no son el fuerte de esta serie), meta la pata en un comentario a Victor que enseguida suma dos más dos y se da cuenta de que los franceses están haciendo la guerra por su cuenta y han puesto micrófonos donde no tenían que ponerlos sin informar a Casas.

Pero lo peor no es eso, lo peor es que el hecho de que los franceses se la hayan jugado hace que Victor acepte un plan ultra turbio de Vidal que consiste en fabricar pruebar para conseguir pillar a Miguel por el asesinato de Enrique (si es que Vidal y Victor no aprenden. En serio, cuando Casas se entere se les va a caer el pelo a los dos).

Todo esto porque a estas alturas del capítulo, la policía ya ha encontrado la prótesis de Enrique en el horno crematorio, ha llegado a la conclusión de que Miguel es el principal sospechoso por haber sido amante de Isabel y ha utilizado a Belén para dejarle caer a Miguel que Enrique tenía una prótesis, lo que ha motivado que éste fuera corriendo al horno crematorio para recuperarla. Además, a Miguel también le pillan comprando un billete de avión para ese mismo día justo cuando parece que va a descubrirse todo el asunto.

Sin embargo, a pesar de que parece evidente que Miguel es el asesino no tienen ninguna prueba y no pueden detenerle. Esto enfada mucho a Vidal (muy lógicamente), que quiere pillar a Miguel como sea, de ahí la sugerencia de fabricar las pruebas que Victor en principio rechaza hasta todo el asunto de Alain y los micrófonos.

Pero entre que nuestros policías parecen el equipo de Pierre no doy una de los autos locos y que Miguel debe ser el villano más inteligente de esta serie, pues al final la cosa terminará resultando un poco de aquella manera porque Miguel se entera de que Vidal va a efectuar un registro y se las apaña para sacar del cajón de su mesa el arma del crímen que habían dejado allí Vidal y Victor y ponerla en el cajón de la mesa de Alain.

Total, que al final el pobre Alain paga las meteduras de pata de todo el mundo sin tener culpa de nada y para mantener su tapadera se lo llevan esposado y derechito a comisaría.

A Casas le va dar un yuyu cuando se entere de lo que han estado haciendo a sus espaldas unos y otros.

En otro orden de cosas, Sara despierta del coma y le dice a la policía que no recuerda nada, aunque se las apaña para identificar al pobre Ginés como la persona que la secuestró. Sara tiene toda la pinta de estar mintiendo y a Ginés se le están hinchando las narices cada vez más y ha vuelto a amenazar con tirar de la manta.

Por cierto, que debe haber trapos sucios en el hospital para parar un camión porque cuando Gorka (que hasta ahora sigue siendo el único de los empleados del hospital, junto con el pobre Ginés, que me cae bien) se acerca a Daniel (al que por fin han sacado de la cárcel) para decirle que no se acerque a su mujer, éste le responde que se ande con cuidado que todos tienen mucho que callar (y visto el avance de la próxima semana, parece que la cosa está a punto de explotar).

En otro orden de cosas, Natalia se cae por las escaleras tras una pelea con Daniel en la que éste le deja claro que no son pareja y ella reacciona diciéndole que se ande con cuidado porque sabe cosas que podrían hundirle (básicamente el tema de los robos de escopolamina).

A Natalia la atenderá Belén en Urgencias y terminará sonsacándole lo de los robos de escopolamina que estaba llevando a cabo Daniel.

Esto hará que Belén se presente en el despacho de doña Adela para informarle del asunto y que ésta más o menos le diga que se calle en beneficio del hospital. Madre mía, si es que Belén no da abasto en su empeño por ser Juana de Arco.

El episodio ha sido entretenido, entretenido, pero la coherencia ha brillado bastante por su ausencia. Parece que en el reparto de inteligencia y coherencia el único personaje que ha sido bendecido ha sido Miguel porque madre mía el resto...

Para empezar no entiendo qué pinta Belén metida a policía si niquiera la han descartado como sospechosa en ninguno de los dos casos que están investigando. Es que no tiene sentido ni se sostiene por ningún lado, ni tiene ningún tipo de lógica y lo único que ha provocado es caos y desconfianza en el equipo de investigación, la "ruptura" de la pareja investigadora Alain/Victor y que el pobre Alain haya acabado detenido. Eso si, sigo sin entender qué narices le ven a Belén Victor y Alain con lo cansina que es.

Aunque si Belén es una petarda suprema, la comisaria Leduc no le va a la zaga. Madre mía que personaje más desagradable, trepa y cansino. Además, lo peor es que se cree super competente pero es igual de inútil que todos los demás.

Eso si, si hablamos de chanchullos, en este episodio Vidal y Victor se llevan la palma porque vaya par de dos (y que conste que son dos de mis personajes favoritos). Menuda manera de liar el caso a lo tonto y de ponerse piedras en el camino.

Lo dicho, cuando el pobre Casas se entere de la que han montado entre todos le va a dar algo. Yo soy él y los meto a todos una noche en el calabozo para que aprendan.

De todas formas, Casas también tiene lo suyo, que es el padre de Victor y si uno no ve la serie se pensaría que el que es el padre de Victor es Vidal, que demuestra mucho más su cariño por Victor (a su pesar) que su propio padre.

Por cierto, un episodio ha tardado Sara en pasar a formar parte de mi listado de personajes odiosos del hospital. Pobre Ginés. Ojalá tire de la manta y acaben todos detenidos.

Daniel y Natalia son igual de insoportables los dos, si es que están hechos el uno para el otro. Unax Ugalde me está gustando incluso menos que Olivia Molina en esta serie (y ya es decir).

Miguel es lo peor y un mal bicho de cuidado pero no dejo de admirar lo super inteligente que es, su capacidad para idear maldades y la rapidez con la que reacciona ante todo siempre. Soy muy fan de Gonzalo de Castro.

Sigo pensando que Concha Velasco debería relajarse y dejar de creerse Angela Channing porque desde luego la sutileza está brillando por su ausencia en su interpretación.

LO MEJOR: Gonzalo de Castro y el villano-inteligente que interpreta

LO PEOR: Suspensions of desbelief everywhere

PUNTUACIÓN: 6/10

miércoles, 3 de febrero de 2016

BAJO SOSPECHA 2X04 EL TELÉFONO


(contiene spoilers)

Buen episodio de "Bajo Sospecha" esta semana, que tengo que admitir que me ha sorprendido gratamente con determinados giros bastante conseguidos que no me esperaba. Además, el nivel de "chunguismo" generalizado ha disminuido bastante con respecto a la semana pasada. Eso si, demasiado Unax Ugalde y Olivia Molina para mi gusto en este episodio.

El episodio empieza con Alain yendo a la habitación del anciano donde vimos que drogaban a Victor al final del episodio anterior. Sorprendentemente Alain encuentra al anciano con vida (esto si que no me lo esperaba, la verdad. Bien guionistas por no haber seguido la ruta fácil de matar al testigo después de que Lidia voceara que había uno en medio del hospital) aunque un poco desorientado. Eso si, sin ningún tipo de signo de haber sufrido una experiencia traumática.

Como el hombre sufre demencia, no parece tener las cosas demasiado claras aunque Alain consigue deducir que algo malo le ha pasado a Victor. Por ello, se pone a buscarle por todo el hospital y le termina encontrando en la azotea del edificio, a punto de tirarse. Le han drogado y sugestionado para que intente suicidarse. Alain consigue rescatarle cuando está punto de caer al vacío ( hay que ver lo que me gusta Alain) pero justo en este momento aparece Belén (a la que cada episodio que pasa aguanto menos), ve lo que ha pasado y termina ingresando a Victor en el hospital, con lo que el tema se hace público, para disgusto de Alain.

Por cierto, el ataque a Victor permite un momento padre-hijo entre Casas y él, en el que el comisario le pide a Victor que le den una nueva oportunidad a su relación, algo que Victor parece pensarse. Vidal y Alain también se mostrarán bastante preocupados por Victor a lo largo del episodio. ¿He dicho ya que me encanta Alain y que Vidal es lo mejor de la serie? Seguro que lo vuelvo a repetir unas cuantas veces más a lo largo de esta crónica pero es que los dos molan mucho.

Una vez realizadas las pruebas pertinentes, el informe toxicológico de Victor concluye que le han drogado con una sustancia llamada escopolamina (o Burundanga) que la Alainpedia informa al resto de que es un anestésico que hace que al que se le aplique pueda ser sugestionado a hacer lo que otra persona quiera.

En el hospital se utiliza como preanestésico y esto lleva a la inspectora Leduc a interrogar a Natalia Sanz, la enfermera encargada del almacén de fármacos a la que informa de que se ha descubierto que en uno de los quirófanos del hospital la utilización de esta droga es mucho mayor que en cualquier otra parte del hospital. Al escuchar esto, Natalia se pone nerviosa y le da respuestas vagas a Leduc lo que hace que ésta enseguida sospeche que está mintiendo y encubriendo a alguien.

Esto lo confirmará Alain al escuchar, cortesía de los micrófonos que tienen puestos por todo el hospital, una conversación entre Natalia y el cirujano Daniel Legarra (con el que parece mantener una relación), en la que Natalia amenaza a Daniel con no seguir encubriéndole.

La conversación pasa a mayores y Alain deja las escuchas para irse corriendo a la sala antes de que Daniel pueda hacerle nada a Natalia. Sin embargo, cuando llega al lugar, ya no hay nadie.

Mientras tanto, Belén atiende a Victor y éste no para de flirtear con ella (en serio que no entiendo que le ven porque Belén es muy, muy repelente). Belén no hace mucho caso a sus flirteos y le dice que le va a dar una baja de dos días, algo que Victor, lógicamente, no puede permitir. Después de discutir un poco, Belén reduce sus exigencias y le comenta que si no quiere cogerse los dos días, que se mantenga en reposo hasta esa noche y que al día siguiente no vaya a trabajar.

Asi quedará la cosa hasta que Alain se presente en la habitación cuando Belén no está y le de el alta a Victor por su cuenta para que pueda ayudarle con la investigación (esto le acarreará más tarde una buena discusión con Belén).

Alain necesita que Victor le ayude a buscar a Natalia y Daniel, a los que terminarán localizando en el garaje del hospital, en el coche de Natalia, nuevamente discutiendo. Pero para no estropear su tapadera, llamarán a Vidal para que pare la discusión y detenga a Daniel, que se convierte así en el principal sospechoso de las desaparición de Catherine y el asesinato de Isabel.

Si Belén es repelente, Daniel se sale de las escalas en cuanto a prepotencia y chulería. Qué personaje más desagradable y qué flojito me parece Unax Ugalde. Daniel se declara inocente y anuncia a Leduc y Casas que enseguida doña Adela le mandará un abogado buenísimo que en cero coma le sacará de allí. Algo que sucederá más adelante mientras el pobre Ginés sigue abandonado a su suerte en su celda (algo que no le hace ninguna gracia y hace que diga claramente que o le ayudan o empezará a tirar de la manta).

De todas formas, a Daniel le soltarán sin necesidad de que el abogado carísimo "haga su magia", ya que Vidal, con todo el dolor de su corazón, encontrará en el despacho de Daniel mientras lo registran, un recibo de una cafetería que le sitúa lejos de la cementera donde encontraron a Sara (recordemos que uno de los motivos para sospechar de Daniel además del tema de la escopolamina era que tiene una moto que coincide con la que Victor vio alejarse después de perseguir al sospechoso en la cementera).

La inspectora Leduc se acerca a la cafetería de donde procede el ticket y allí la camarera, después de negar conocer a Daniel, tras un poco de intimidación por parte de Leduc, finalmente le dice que si, que reconoce a Daniel y que estuvo en la cafetería el día por el que le están preguntando y lo hizo por una doctora que trabaja en una clínica cercana, hasta donde Leduc se desplazará para intentar hablar con ella.

Sin embargo, cuando le preguntan a Daniel dónde estuvo en el momento en el que encontraron a Sara, éste no quiere contestar a pesar de que le daría una coartada. Resulta que Daniel sufre Parkinson, la mujer con la que se reunió en la cafetería es su neuróloga y Daniel robaba la escopolamina para mitigar sus síntomas, que por cierto, se están haciendo más evidentes toda vez que lleva un par de días sin tomar la medicación. Leduc ha averiguado todo esto a partir de su experiencia personal con un padre que sufría parkinson. Eso si, resulta un poco cuestionable que la doctora le confirmara el diagnóstico teniendo en cuenta todo el asunto de la confidencialidad médico-paciente (aunque convenientemente esto no lo mencionan porque habría sido un canteo).

Total, que estamos como al principio del episodio, sin un sospechoso claro, aunque Ginés vuelve a amenazar con tirar de la manta como doña Adela no le mande un abogado.

Por otro lado, tenemos un drama paralelo. Durante todo el episodio de me drogan - me quiero suicidar -mi amigo del alma me rescata - me ingresan, Victor ha perdido el móvil y se monta un bonito drama con Leduc amenazando, Alain defendiendo a Victor (Alain es la monez) y Vidal por supuesto poniéndose del lado de Victor (porque en este episodio hemos descubierto que Vidal también tiene su lado tierno y le tiene cariño a Victor).

Total, que después de pasarse medio episodio buscando el dichoso teléfono y tras conseguir una orden del juez para triangular su posición, la persona que tiene el teléfono llama a Casas que al responder escucha la voz de Victor. Resulta que el teléfono lo tenía la petarda de Belén, que se ofrece a llevar a Victor a su casa con la excusa de que no es conveniente que coja el coche (de ahí que Casas escuche su voz al responder la llamada).

Belén se lleva a Victor al medio de la nada (en modo bastante malrollero, la verdad) para enseñarle el teléfono y decirle que ya sabe que es policía. Eso si, tampoco le dará tiempo a decirle mucho más porque la policia tarda cero coma en presentarse en el lugar para rescatar a Victor, con un preocupadísimo Vidal a la cabeza enviado por un igualmente preocupado Casas.

Victor le dice a Vidal que Belén sabe que es policía pero le pide que le ayude a ocultarlo para poder seguir en el caso. Sin embargo Vidal se niega a mentir y de vuelta en comisaría Victor recibe el rapapolvo de Leduc (tan "maja" como siempre ella), que además le aparta del caso.

En comisaría, Casas interroga a Belén que no sólo no admite que Casas la mande de vacaciones una semana sino que pide participar en la investigación para esclarecer el asesinato de su amiga. Lógicamente y por sentido común Casas no está muy por la labor de hacerle caso pero como Belén, mal que me pese, es una de las protagonistas de la temporada supongo que terminará aceptando.

Mientras tanto, el doctor Manrique demuestra que hasta ahora es el más chungo de todos los protagonistas trazando un elaborado plan para que no recaigan sobre él las sospechas del asesinato del pobre Enrique en caso de ser descubierto. Por ello, va a casa de Enrique aprovechando que su suegra sale con su nieto al parque para preparar una maleta, que mete junto con un móvil en un autobús rumbo a Burdeos.

Eso si, antes de meter el móvil en la maleta, le escribe un mensaje a su suegra diciendo que necesita un tiempo para aclararse después de la muerte de su mujer.

Sin embargo, y  aquí radica otro de los giros interesantes del episodio, la suegra de Enrique demuestra ser muy, muy lista y al recibir el mensaje, ve algo raro en él y se va hasta la comisaría para hablar con Casas sobre el tema.

Según la mujer, ese mensaje no lo ha escrito su yerno y quiere que Casas le busque. La mujer le va enumerando las razones por las que ese mensaje es falso y finalmente termina por convencer a Casas de que de prioridad a la búsqueda de su yerno cuando Casas no estaba nada por la labor.

Por ello, gracias a la triangulación del teléfono de Enrique, descubren la maleta de éste en Burdeos. En paralelo vemos como unos operarios del hospital sacan los restos de Enrique del incinerador entre los que se encuentra su prótesis de rodilla, que convenientemente nos habían recordado que llevaba en el "Previamente en Bajo Sospecha" y cuyo número de serie les va a llevar hasta Enrique.

En otro orden de cosas, la madre de Catherine llamada a Leduc para preguntarle por el caso y amenazarla veladamente como no consiga resultados. Por cierto, Leduc ha alcanzado nuevos niveles de bordería en este episodio. Otro personaje tela de desagradable aunque sea de los buenos.

El episodio termina con Sara despertándose del coma. A ver si los guionistas nos sorprenden y no la matan antes de que pueda decir nada.

Tengo que decir que el episodio me ha gustado. El nivel de intensidad y chunguismo ha bajado, la explicación de los robos de escopolamina ha resultado coherente y sobre todo, me ha parecido bastante menos previsible de lo que pensaba que iba a ser.

Para empezar me ha sorprendido que no mataran al anciano con demencia o que nadie intentara matar a Sara (por lo menos todavía). Además, lo de intentar que Victor se suicidara me ha resultado curioso y no me lo esperaba para nada como tampoco me esperaba que el doctor Manrique fuera a organizar un plan de encubrimiento del asesinato de Enrique que riéte tu de Maquiavelo, aunque se lo haya estropeado la suegra de Enrique que ha demostrado ser muy despierta y muy espabilada y lo de dejar las prótesis de rodilla en el horno haya sido un fallo muy evidente.

Eso si, los personajes y las actuaciones de Olivia Molina y Unax Ugalde me parecen un horror. Que Daniel sea repelente tiene un pase porque en teoría es uno de "los malos", pero que Belén sea tan sumamente cansina y petarda tiene delito (y por mucho que Olivia Molina sea flojita, de esto tienen más culpa los guionistas que ella).

Por cierto, no me convence nada de nada poner a Belén a investigar con Victor y Alain. Vale que ella me cae mal pero es que es super irregular desde todos los puntos de vista. Quien te dice que ella no esté involucrada en todo el asunto.

Sigo sin entender que fuerzen que Alain y Victor estén interesados en Belén, es que no tiene sentido con lo borde y antipática que es con ellos.

Por otro lado, adoro a Alain (me parece majísimo y bastante espabilado) y su relación con Víctor (que me cae mucho mejor cuando está con Alain). Molan mucho juntos.

Casas en este episodio me ha caído mejor aunque no sea de mis favoritos. Al menos está empezando a mostrar signos de preocupación por su hijo y ha hecho un intento por mejorar su relación.

A la que sigo sin aguantar es a Leduc. Me pasa como con Belén. Me resulta cargante y desagradable, aunque la llamada de la madre de Catherine y todo lo que no se ha dicho en ella me ha resultado muy interesante y esa trama promete.

En otro orden de cosas, Vidal sigue siendo la molonidad con patas. Es que no puede ser más genial este hombre. En serio, soy fan, fan. Ese momento en el  que le ha dicho a Victor que estaba preocupado por él ha sido la monez. Qué grande es Vicente Romero.

Por cierto, Gorka me sigue cayendo bien y a pesar de salir como 3 minutos en todo el episodio me ha hecho interesarme tanto por él como por Sara. Tengo muchas ganas de que se enteren de que ha despertado y a ver qué cuenta (cruzo los dedos para que no la maten antes). Israel Elejalde es muy, muy bueno.

Concha Velasco debería relajarse e intentar dejar de ir de Angela Channing por la vida. A ver guionistas, que hemos pillado que doña Adela es turbia y chunga pero no hace falta abusar del tema.

LO MEJOR: Que los guionistas han empezado a tratar otra vez al espectador como un ser inteligente

LO PEOR: Olivia Molina y Unax Ugalde, que vayan a meter a Belén en la investigación

PUNTUACIÓN: 9/10


miércoles, 27 de enero de 2016

BAJO SOSPECHA 2X03 SARA



(contiene spoilers)

Hay que ver que con lo bien que empezó el primer episodio esta temporada, que poco han tardado los guionistas de esta serie en volver a las malas costumbres de la temporada pasada. Tercer episodio y creo que ya sólo me caen bien tres personajes: Alain, Victor y Vidal.

En este episodio no ha pasado prácticamente nada (salvo los puntazos de Vidal) hasta los últimos 15 minutos, donde  los guionistas se han venido arriba y han empezado a hacer cosas muy extrañas.

El episodio empieza donde terminó el anterior, con la localización del cuerpo de Sara Guzmán en la fábrica abandonada donde la había dejado la ambulancia que se la había llevado del hospital.

Cuando la policía llama al hospital para avisar de que manden equipo especializado para atenderla, Victor se las apaña para acompañar a Belén en la ambulancia (y de paso experimentar de primera mano lo muy desagradable y antipática que es).

Al llegar a la fábrica, mientras Belén atiende a Sara, Víctor se da cuenta de que hay alguien más allí (posiblemente el secuestrador) y le persigue hasta que le pierde la pista (porque estamos en el episodio tres y no van a descubrirlo todo ahora). Eso sí, la policía encuentra las huellas de una moto que podría pertenecer al sospechoso en el lugar.

Como Víctor es el peor policía infiltrado ever y la sutileza no es lo suyo, su "desaparición" mientras Belén atendía a Sara no pasa desapercibida y recibe un buen rapapolvo de Belén (que seguramente será de los buenos pero es totalmente insoportable como personaje independientemente de la calidad como actriz de Olivia Molina).

Una vez llega la ambulancia al hospital, Casas quiere controlar todo lo relacionado con la enferma para que no se pierdan posibles pruebas que puedan llevarles a su secuestrador, algo en lo que por supuesto termina chocando con doña Adela para la que lo principal es preservar el buen nombre del hospital.

Tampoco es que Casas sea el rey del tacto porque lo de pedir a Gorka, el marido de Sara que la despierte del coma inducido, con las posibles secuelas que podría acarrearle, para poder interrogarla no ha sido su mejor momento. Evidentemente Gorka le dirá que no.

Finalmente Casas conseguirá para poner vigilancia en la habitación de Sara, aunque no le servirá de mucho porque alguien terminará pulsando "accidentalmente" la alarma contra incendios y durante la confusión, aunque a Sara no le pasa nada que era la principal preocupación de la policía, alguien consigue llevarse la ropa que llevaba puesta Sara cuando la encontraron y que la policía tenía bajo custodia.

Por cierto, de esto el principal sospechoso de momento parece ser el cirujano Daniel Legarra (Unax Ugalde), que además tiene una moto (como el sospechoso que escapó de la fábrica) y que empieza a sumar puntos como personaje más acollejable de la serie.

Mientras están investigando el tema de la alarma, Victor encuentra un testigo, un anciano paciente del hospital que dice haber visto al que la pulsó, pero cuando Vidal va a verle para enseñarle fotos de médicos para que identifique al responsable, el anciano identifica a varios, algo que se entenderá más adelante cuando Lidia (Luisa Martín), la jefa de enfermeras le informe a él y a la audiencia de que el anciano tiene demencia senil.

Eso si, Lidia también ha ganado unos cuantos puntos en el collejómetro del episodio cuando se pone a gritarle a Victor en medio del hospital por andar husmeando en sitios que no le corresponden, además de contarle a todo el que quiera oirla que hay un testigo.

Esto claro, terminará poniendo en peligro al anciano (algo que ya nos imaginábamos porque sutiles no han sido y lo han telegrafiado) y el episodio terminará con Victor acudiendo a la habitación del hombre que ha pulsado el botón de ayuda. Al llegar allí encontrará al anciano muy asustado por algo pero mucho más no podrá hacer porque aparece alguien detrás suyo que le agarra y le pone un trapo en la boca y le deja KO. Las cosas no pintan bien para el anciano .

En otro orden de cosas, tiene lugar el funeral de Isabel y allí van todos los médicos del hospital (incluido Miguel, su amante, en un ejercicio de cinismo bastante importante) a darle el pésame a Enrique al que por cierto doña Adela ofrecerá un puesto de celador en el hospital.

Sin embargo, Enrique no podrá finalmente aceptar la oferta de doña Adela porque en un giro loquísimo final, Enrique descubre que Miguel e Isabel eran amantes, se presenta en el hospital y cuando amenaza a Miguel con ir a contarle esto a su mujer, a Miguel se le cruzan los cables y le mata con uno de los instrumentos de su sala de autopsias, justo dos minutos antes de que Alain llegue al lugar.

Una vez que Miguel consigue librarse de Alain, llevará el cuerpo de Enrique al crematorio donde le mete en el horno para deshacerse de él.

El episodio me ha parecido rarísimo porque no ha pasado nada durante la primera hora y en los últimos quince minutos no sólo matan a Enrique sino que drogan y atacan a Victor.

Por cierto, los guionistas deberían intentar que las cosas resultaran menos obvias porque que al anciano le iban a hacer algo y que lo de Enrique no tenía buena pinta cuando ha ido a hablar con Miguel se han visto venir de lejos.

Definitivamente, las frases de Vidal y su actitud como investigador siguen siendo lo mejor del episodio junto con la dupla Victor/Alain.

No se quien me parece más repelente ahora mismo si Casas o la policía francesa pero desde luego compiten a ver quién de los dos tiene menos empatía. Vaya par. Por mi, la investigación la llevarían solo Vidal, Alain y Victor. Estos dos me sobran bastante.

Los del hospital son todos lo peor. Sólo han tardado tres episodios en hacerme odiar a todos los personajes (salvo quizá a Gorka). Doña Adela parece la típica mala de telenovela a lo Angela Channing, Lidia y Daniel son insoportables y Belén es una repelente de cuidado, por no hablar de Miguel, que ese es para echarle de comer aparte.

Eso si, Gonzalo de Castro y Jose Luis García Pérez (que siempre me parece muy intenso) lo han bordado en el episodio.

Olivia Molina y Unax Ugalde me parecen los más flojitos del reparto y no les ayuda tener que interpretar a dos personajes bastante repelentes.

Por otro lado, Alain y Victor son los peores policías infiltrados de la historia. No me explico cómo nadie todavía les ha pillado porque más obvios no podían ser. Lo de ponerse a hablar más o menos del caso en la sala de vestir es para nota.

LO MEJOR: Los momentazos de Vidal, Alain/Victor

LO PEOR: La poca empatía de Casas y la policía francesa, lo chungos que parecen todos ya y solo vamos por el tercer capítulo

PUNTUACIÓN: 7/10


lunes, 25 de enero de 2016

BAJO SOSPECHA 2X02 EL OSO


(contiene spoilers)

Buen episodio de "Bajo Sospecha" esta semana aunque algo más flojo que el anterior, en el que nos han presentado a tres nuevos personajes (los de Marcial Alvarez, Israel Elejalde y Maria Botto).

El episodio anterior terminó con Vidal y sus hombres encontrando el oso de peluche con la grabación de socorro en el coche de Isabel Freire, aunque su marido Enrique, afirma que esa no era la voz de su mujer.

Este dato lo confirmará la doctora Belén Yagüe cuando Casas y Vidal organizan una reunión con todo el personal del hospital para ver si alguien reconoce la voz de la grabación. Después de unos momentos de perplejidad general, la propia Belén identificará la voz. Pertenece a la doctora Sara Guzmán, la psiquiatra del hospital (la misma que había estado tratando al marido de Isabel, Enrique, por su depresión).

Por cierto, Sara Guzmán está casada con otro médico del hospital, el anestesista Gorka Montero (Israel Elejalde). Al ir a verle a su casa, éste les dice que estuvo toda la noche anterior (la de la desaparición de su mujer) en una operación y que intentó llamar a Sara pero ésta no le cogió el teléfono. El no le dio importancia a ésto suponiendo que estaría dormida. Al registrar la casa, la policía descubre que Sara había renovado el pasaporte recientemente ya que tenía intención de viajar.

Por otro lado, Casas le pide permiso a doña Adela para registrar el despacho de la desaparecida pero ésta se niega aduciendo que por la naturaleza del trabajo de Sara, todos sus expedientes son confidenciales. Esto obliga a Casas a ir a pedir al juez una orden de registro, pero le es denegada.

Por esto, en una de sus reuniones en el tejado con Alain, Victor y Vidal (que por cierto, no es que sean demasiado discretos, la verdad, menudo trabajo cutre de infiltración. Vamos que lo raro es que no les hayan pillado ya), Casas les da permiso para meterse en el despacho de Sara de manera ilegal.

De esta manera, Victor entra en el despacho mientras Alain vigila. Mientras Victor realiza el registro ve cómo alguien (que más tarde identificarán como Ginés el celador) se mete en el despacho y se lleva uno de los informes de Sara. Además, Victor también encontrará la grabación de una de las sesiones de Sara con Enrique en la que éste comenta saber que su mujer tiene un amante (algo que le había negado a Casas en su anterior interrogatorio).

Con estas dos líneas de investigación abiertas, Ginés (Marcial Álvarez), huraño, agresivo y con una orden de alejamiento de su mujer por maltrato, se convierte en el principal sospechoso, sobre todo cuando se encuentra sangre en el sótano donde vive y se descubre que fue él quien sacó a Sara del hospital en una silla de ruedas (después de que alguien le cambiara la ropa).

Ginés dice ser inocente. El robó el informe (que resulta ser de Catherine Le Monnier) por orden de doña Adela (que como hemos visto varias veces está muy interesada en ocultar todos los trapos sucios del hospital), de la misma forma que sacó a Sara en silla de ruedas del hospital porque se lo mandaron y sin saber a quien estaba transportando.

Por cierto, Ginés aporta otro dato interesante durante el interrogatorio y es que por lo visto, Catherine había intentado suicidarse cortándose las venas unas semanas antes de su desaparición (de ahí la sangre que encontraron en el sótano y que pertenecía a Catherine y no a Sara como la policía había sospechado en un principio).

El episodio terminará con la policía encontrando el cuerpo de Sara en un almacén abandonado. Todavía está viva, pero parece que su condición es crítica.

En otro orden de cosas, parece que nos van a intentar meter el triángulo amoroso entre Alain, Victor y Belén con calzador. Desde luego, hay cosas que no cambian en esta serie.

El episodio no ha estado mal aunque me ha parecido más flojito que el de la semana anterior, quizá porque han hecho menos hincapié en la relación de compañerismo forzoso entre Victor y Alain que para mi fue lo que mejor funcionó en el primer episodio.

Vidal sigue siendo un puntazo y cada vez me parece más acertado que decidieran conservar el personaje para esta temporada. Aporta el punto de comic relief de la serie aparte de que es bastante buen investigador aunque no lo parezca.

El personaje de Olivia Molina me parece una cansina y una borde de cuidado y no veo nada claro lo del triángulo amoroso. No le veo ninguna química con ninguno de los dos chicos (de hecho me parece que tienen mejor química entre ellos que con ella).

Jose Luis García Pérez e Israel Elejalde son dos actorazos y mejoran la serie cada vez que aparecen, lo mismo que Gonzalo de Castro.

Lo que no me convence demasiado es el papel de Concha Velasco (aunque ella esté estupenda), se le ve la turbiedad a leguas y me parece el personaje más obvio y más cliché de toda la serie.

Eso si, el caso me está resultando realmente interesante y me está dejando con ganas de saber más cada semana, lo que supongo que es bueno.

LO MEJOR: La mayoría de los actores

LO PEOR: Que nos intenten colar un triángulo amoroso que no pega

PUNTUACIÓN: 8/10